Movimiento ligero en los días de recuperación
Recuperar no equivale a permanecer inmóvil. Un día de descanso completo tiene su lugar, sobre todo tras esfuerzos muy exigentes o en periodos de mucha tensión, pero en la mayoría de los casos una actividad suave sienta mejor que el sofá. El movimiento de baja intensidad mantiene la circulación, moviliza las articulaciones, reduce la rigidez de la mañana siguiente y ayuda a sostener el hábito sin añadir desgaste.
La clave está en el término «ligero», y es más fácil de perder de lo que parece. Si al terminar se necesita recuperación de esa sesión de recuperación, ya no era ligera: era un entrenamiento más.
Referencias prácticas
- Caminar: de veinte a sesenta minutos a ritmo cómodo, manteniendo la conversación sin esfuerzo. Es la opción más disponible y la que menos interfiere.
- Nadar: series suaves sin buscar tiempos, con descansos entre largos. El apoyo del agua descarga articulaciones y permite moverse con molestias leves.
- Bicicleta: terreno llano, cadencia alta y desarrollo pequeño, evitando cuestas y arrancadas. Treinta o cuarenta minutos son suficientes.
- Movilidad y estiramientos suaves: diez o quince minutos sin forzar rangos ni buscar sensaciones intensas.
Una referencia útil: en un día de recuperación debería ser posible repetir la misma actividad al día siguiente sin notar ninguna acumulación. Si no es así, la intensidad ha subido sin darse cuenta.